En esta entrada me gustaría relacionar algunos conceptos de la asignatura con el sector de Personas sin Hogar, así como comentar mi experiencia con ellos, pues soy voluntaria de una ONG cuyos destinatarios son los Sin Hogar.
En primer lugar, quiero decir que son, bajo mi punto de vista, uno de los sectores más olvidados de la sociedad, por lo que creo que no solo se trata de un colectivo desadaptado y excluido, sino también marginado, pues está muy poco atendido por los Servicios Sociales y hay pocos recursos para ellos. Además, los que hay, en su mayoría están destinados a la mera subsistencia y no a la integración, lo que a la larga no sirve para nada. Lo único que se hace es alargar su situación y continuar con la invisibilidad que hay en la sociedad respecto a este sector.
Para hacer alusión a los factores de exclusión presentes en el texto de Mercedes Reglero, expondré el motivo por el que las Personas sin Hogar llegan a esa situación. Todos a lo largo de nuestras vidas sufrimos sucesos aislados que afectan negativamente a nuestra integración; sin embargo, las Personas sin Hogar sufren una gran cantidad de sucesos traumáticos en un período muy breve de tiempo, a lo que se le une una falta de redes de apoyo afectivo y social, lo que da lugar a una situación de la que muy pocos seríamos capaces de salir; cualquiera de nosotros podría verse en su misma situación.
Lo que ocurre, por tanto, es un cúmulo de factores de exclusión con pocos factores de integración, aunque no siempre es así, pero hay algunos factores de exclusión que tienen más peso que otros. Un ejemplo real de un Sin Hogar en Sevilla es el siguiente: tuvo un accidente de tráfico en el que murieron su mujer y su hija (factor de exclusión relacional); debido a ello entró en depresión(factor de exclusión personal), lo que hizo que perdiera su trabajo (factor de exclusión laboral); en consecuencia hubo un descenso de ingresos (factor de exclusión económico), lo que llevó a la pérdida de su casa (factor de exclusión residencial). Como se puede ver es un cúmulo muy duro de circunstancias que irremediablemente te llevan a la calle, sobre todo por la falta de redes sociales que pudieran ayudar en ese momento. Tan duro es, que muchos de ellos ni siquiera llegan a pasar por la fase de vulnerabilidad o esta dura muy poco tiempo, sino que pasan de la inclusión social directamente a la exclusión social.
Es importante indicar que en la mayoría de los casos, no se cumple el estereotipo que existe de Persona sin Hogar; no todos son hombres de edad media o avanzada, drogadictos, con bajo nivel formativo y educativo y con un origen social desfavorecido, y mucho menos están en la calle porque quieran. Están apareciendo nuevos perfiles, como mujeres, inmigrantes o jóvenes; en parte debido a los cambios socioculturales y económicos que tienen lugar, como la inmigración o las transformaciones del mercado laboral.
Muchas veces he hablado con Personas sin Hogar con un nivel formativo y unos conocimientos excelentes, sin ningún problema de salud, y con un pasado profesional y personal muy bueno, que me provoca gran impotencia porque con los recursos que hay es difícil solucionar el problema. De cada uno de los sin Hogar aprendo algo, sobre todo la capacidad que tienen de ser optimistas, pacientes, esperanzados y sacar sentido del humor estando en las circunstancias en las que están.
Por esto, y ya para terminar, considero que es imprescindible un conocimiento de las Personas sin Hogar por parte de la sociedad, pues me parece que respecto a este colectivo, la línea de explicación del origen de la pobreza que predomina es la individualista, pues se suele pensar que están en la calle porque ellos se lo han buscado, cuando como se deduce anteriormente esto no ocurre así; y con un conocimiento de la realidad de los Sin Hogar, que llevará a la eliminación de prejuicios, y aun cambio en la actitud hacia ellos, se daría un paso importante; al menos no serían tan invisibles para la sociedad ni para las políticas sociales.
Muchas gracias por tu aportación. Me ha resultado interesantísima su lectura. Jose
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